lunes, 18 de julio de 2011

Esperanza, fe y futuro

Luisa Fernanda Montero
Hace unos días volví ver de frente el rostro de la desesperanza. El rostro que vi tenía 16 años y lloraba. Era el rostro mexicano de las ilusiones rotas. Era la imagen encarnada de la realidad que viven los miles y miles de jóvenes hispanos que sienten que no tienen futuro.

Como periodista, como hispana y como inmigrante he visto desfilar por las calles y los pasillos del capitolio en Washington las esperanzas de los inmigrantes que luchan por la reivindicación de sus derechos. Marchas, encuentros y protestas van y vienen mientras la realidad cotidiana sigue dejando su sello en la vida de los que crecen para ver como sus sueños se dan de frente contra un muro de intolerancia y de egoísmo.

Con contadas excepciones el Dream Act o Acta de los sueños, que busca darle la oportunidad a los jóvenes inmigrantes de acceder a la educación superior, ha sido un caballito de batalla presto a servirle de comodín a los políticos de ambos partidos que buscan el beneplácito de un grupo determinado.

Pero lo cierto, es que hasta ahora, y quien sabe por cuanto tiempo más, el acta de los sueños no pasa de ser eso, un sueño.

Ante el rostro desencajado de Ana Abigail Ibarra tuve que respirar profundo y pasar saliva para sacar fuerzas de flaqueza y decirle que sí podía. Que le iba a costar más trabajo y que le iba a tomar más tiempo pero que si persistía y luchaba lo iba a lograr. Que si persistía y luchaba llegaría a donde quisiera llegar, que si persistía y luchaba en el camino iba a ir recogiendo paso a paso los frutos de su lucha y que esa lucha la haría mucho más fuerte y capaz.

¿Qué otra cosa podía decirle?
¿No es ese acaso el sueño americano?
¿No es este el país de las libertades y los logros?

No sé si Abigail haya recobrado la esperanza, no sé si logre recobrarla gracias al apoyo del grupo de Girl Scouts al que pertenece y que a través, de charlas, conferencias y eventos trata de demostrarle a cientos de jóvenes hispanas que ellas también pueden ser líderes, que tienen derecho a sus sueños y que tienen posibilidades de alcanzarlos.

No sé si el Dream Act llegue a ser aprobado por el congreso en el corto o el largo plazo.
No sé si de tanto luchar y seguir luchando los líderes proinmigrantes logren que algún día se apruebe una reforma migratoria.

Sé que tenemos que pelear entre todos para que nuestros jóvenes no pierdan la esperanza. Sé que no podemos permitir que las tazas de deserción escolar sigan aumentando. Sé que sólo con nuestro ejemplo podemos mostrarles que el mundo está lleno de posibilidades y que vale la pena luchar. Sé que no podemos permitir que más adolescentes decidan terminar con sus días cuando sienten que no hay nada que valga la pena. Sé que hay una fuerza única y total: el amor y que sólo a través del amor por nuestros niños y nuestros jóvenes podemos fabricarles un futuro mejor y verdadero en el que la felicidad sea posible.

La misión no es solo de legisladores y activistas, la misión es de todos. No podemos permitir que nuestros jóvenes pierdan la esperanza. ¿Qué estamos haciendo como padres? ¿Qué estamos haciendo como maestros? ¿Qué estamos haciendo como adultos responsables de guiar y de educar?
Los jóvenes y el futuro que les espera son responsabilidad de todos

lunes, 11 de julio de 2011

La obesidad contraataca

Luisa Fernanda Montero
Para la Red Hispana

Contrario a lo que pudiera sospecharse, dada la intensidad de las campañas informativas que buscan prevenirla, la obesidad sigue siendo una epidemia en Estados Unidos.

De acuerdo con el reporte F as in Fat: How Obesity Threatens America's Future 2011sobre cómo la obesidad amenaza el futuro de los estadounidenses, las tasas de obesidad entre adultos, aumentaron en 16 estados durante el último año y no declinaron en ninguno.

De acuerdo con dicho reporte las tasas de obesidad entre adultos latinos estuvieron por encima del 35 por ciento en cuatro estados: Misisipi, Dakota del Norte, Carolina del Sur y Texas y llegaron al menos al 30 por ciento en 23 estados.

Mientras tanto, las tasas de obesidad en adultos blancos superaron al 30 por ciento en sólo cuatro estados: Kentucky, Mississippi, Tennessee y Virginia Occidental.

Pero más allá de los números lo que debe llamar nuestra atención es la persistencia de una tendencia que puede afectar gravemente nuestra salud. De acuerdo con el doctor Eduardo López, nutricionista y director médico de Blue Cross Blue Shield en Texas el origen de la epidemia es básico: “Comemos más de la cuenta, comemos alimentos que nos son los más nutritivos y no estamos participando en actividades físicas”.

Es decir que, en general, existe un desbalance en términos nutritivos y de actividad física que de no detenerse continuará generando serios problemas de salud pública. No sobra recordar que la mala nutrición sumada a la inactividad física – asociadas con la obesidad – están incrementando el riesgo de los americanos de desarrollar otras enfermedades graves, incluida la diabetes tipo 2, enfermedades del corazón, accidentes cerebro vasculares y algunas formas de cáncer.

“La obesidad definitivamente es un problema médico que contribuye alarmantemente al padecimiento de diabetes tipo 2, que tiene tasas mucho más altas entre los latinos que entre los blancos”, señaló el doctor López insistiendo en la gravedad de que esta condición, así como la presión alta, estén haciendo presencia en la vida de muchos menores.

Entonces, ¿como prevenir la obesidad? Es indispensable buscar un equilibrio alimenticio que involucre las cantidades adecuadas de proteínas; carnes bajas en grasa, frutas, vegetales y carbohidratos.

“Comer mejor y menos y movernos más”, en palabras del doctor López quien insiste en la importancia de incentivar – tanto en casa como en la escuela - la actividad física en nuestros hijos y monitorear las dietas escolares.

La forma en que alimentamos a nuestros hijos hoy determinará en gran medida sus costumbres nutritivas a futuro. Generar rutinas de recreación y sano esparcimiento le permitirá mejorar su salud y la de su familia. Revise sus costumbres alimenticias y busque la forma de incorporar actividades físicas a su cotidianidad antes de que sea demasiado tarde. Además recuerde que como dice el viejo refrán: mente sana, en cuerpo sano.

martes, 5 de julio de 2011

No sea una víctima más

Luisa Fernanda Montero
Para la Red Hispana

La violencia doméstica, por desgracia, sigue siendo un fenómeno recurrente que no excluye, por su puesto, a la comunidad hispana. Al fenómeno del maltrato se suman factores, como la indiferencia del entorno, que hace que muchas víctimas sigan siéndolo y permanezcan alejadas de las posibilidades de auxilio que mal o bien ofrece el sistema.

Por eso es importante que además de buscar la ayuda necesaria y denunciar el abuso, las víctimas de violencia doméstica sepan que como cónyuges, hijos o padres abusados pueden presentar una petición de visa de inmigrante al amparo de la Ley de Violencia contra la Mujer, VAWA.

La ley VAWA – Violence Against Women Act – que fue aprobada por el congreso en 1994, creó provisiones especiales de tipo migratorio que buscan proteger a las personas abusadas que no son ciudadanas de Estados Unidos.

De acuerdo con el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, USCIS,
VAWA le permite a ciertos cónyuges, hijos y padres de ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes presentar su petición sin el conocimiento del abusador.

¿Quiénes son elegibles?

Como cónyuge usted puede presentar su propia solicitud si está siendo, o fue, abusado por un ciudadano estadounidense o residente permanente. También puede incluir en su petición a sus hijos solteros menores de 21 años de edad si ellos aún no han presentado su propia solicitud.

Usted también puede presentar su propia solicitud si es padre de un niño que ha sido abusado por su cónyuge - si este es ciudadano estadounidense o residente permanente -. Puede incluir en su petición a sus hijos, incluyendo los que no han sido abusados y, de ser el caso, presentar una solicitud si ha sido abusado por su hijo/a que es ciudadano estadounidense.

Los menores de 21 años, solteros que han sido abusados por un padre que es ciudadano estadounidense o residente permanente pueden solicitar independientemente los beneficios de VAWA.

Los casos de bigamia también son contemplados por la ley cuando además del abuso se invalida el matrimonio por comprobarse la existencia de un enlace previo.

Para aplicar Usted debe completar el Formulario I-360, E incluir todos los documentos correspondientes.

De acuerdo con USCIS, Si cumple todos los requisitos de presentación, recibirá una notificación - Notificación de Determinación Prima Facie - válida por 150 días que puede presentar a las agencias del gobierno que brindan beneficios públicos a ciertas víctimas de violencia doméstica.

Si su Formulario I-360 es aprobado y usted no tiene estatus inmigratorio legal en los Estados Unidos, tal vez será puesto en acción diferida, un mecanismo que le permitirá permanecer enel país.

Si su Formulario I-360 es aprobado y puesto en acción diferida, usted es elegible para solicitar autorización para trabajar en los Estados Unidos y su residencia.

Si su abusador no es ciudadano o residente estadounidense es posible que usted pueda aplicar como beneficiario de la visa U para víctimas de crimen, pero es primordial que a la hora de aplicar por los beneficios de una u otra ley busque la ayuda legal de un abogado de inmigración.

Es muy probable que si usted ha buscado refugio o está recibiendo ayuda de alguna organización comunitaria esta pueda guiarlo en el proceso.

Recuerde además que existe ayuda disponible a través de la Línea Telefónica de Emergencia Nacional para Violencia Doméstica llamando al 1-800-799-7233 donde, al solicitarlo, recibirá ayuda en español. Infórmese, actúe, no sea una víctima más.

lunes, 27 de junio de 2011

Trabajo, calor y prevención

Luisa Fernanda Montero
Para la Red Hispana


En Estados Unidos miles de trabajadores hispanos deben trabajar diariamente al aire libre y someterse a excesivas temperaturas que pueden causarles graves problemas de salud e incluso la muerte.

Por eso los empleados deben saber que sus patrones o empleadores deben tomar medidas destinadas a prevenir circunstancias que lamentar.

Los trabajadores en riesgo por el calor son aquellos que deben laborar en condiciones de calor excesivo y humedad, exponiéndose directamente al sol – no a la sombra -, en áreas donde no hay una buena circulación de aire.

El riesgo de caer gracias al calor aumenta cuando el consumo de líquidos no es suficiente y el esfuerzo físico es intenso.

Las prendas y el equipo de protección pesado, el mal estado de salud, el embarazo o la edad avanzada pueden disparar estos factores de riesgo.

Las personas que trabajan bajo cualquiera de estas circunstancias pueden sufrir un golpe de calor, que ocurre cuando la temperatura del cuerpo aumenta críticamente.

El golpe de calor está clasificado por los Centros de Prevención y Control de Enfermedades como una emergencia médica que puede causar rápidamente la muerte. Entres los síntomas del golpe de calor están: confusión, perdida de conocimiento, convulsiones, piel caliente, seca o mucho sudor.

Por eso si una circunstancia como esta se presenta en su lugar de trabajo, aplique los primeros auxilios y llame inmediatamente al 911 para pedir ayuda médica de emergencia.

Alguien debe permanecer con el trabajador afectado hasta que llegue la ayuda y este debe ser trasladado cuanto antes a un lugar fresco y despojado de cuantas prendas de vestir sea posible.

Los CDC recomiendan que se moje al trabajador con agua fría o se le ponga ropa fría o húmeda o hielo por todo el cuerpo.

Así como el golpe de calor el agotamiento por calor puede afectar a los trabajadores expuestos a altas temperaturas. Los trabajadores afectados por este agotamiento presentaran dolor de cabeza, nauseas, mareos, debilidad, sudor intenso y sed.

Si esto ocurre el trabajador debe ser traslado a un lugar donde pueda recibir atención médica inmediata y tratar de que consuma agua fría.

Los calambres por calor son dolores musculares que pueden también afectar a los empleados que realizan trabajos físicos en ambientes calurosos y surgen por la perdida de sales y líquidos que el cuerpo expulsa cuando suda. Si se presentan hay que reemplazar los líquidos perdidos tomando agua y comiendo algo ligero.

La mejor manera de evitar las enfermedades por calor es enfriar el entorno de trabajo y tener a disposición agua fría, sin embargo el exceso de agua puede traer también problemas de salud.

Por eso, los trabajadores deben ocuparse de exigirle a sus empleadores que acomoden las condiciones laborales a las exigencias del clima y provean los periodos de descanso y refrigerio necesarios para asegurar su bienestar.

lunes, 20 de junio de 2011

¡Cuidado con el calor!

Luisa Fernanda Montero
Para la Red Hispana

Para los amantes del sol, el verano es la mejor época del año, sin embargo, vale la pena recordar que el calor excesivo puede traer consecuencias desastrosas para la salud de grandes y chicos.

Cada año en Estados Unidos se registran decenas muertes por exposición al calor extremo. Un reporte de los Centros de Control de Enfermedades, CDC, del 2001 habla de que en promedio unas 300 personas mueren anualmente por exposición al calor.

Si bien el uso del aire acondicionado ofrece la mejor protección contra la exposición al calor, muchas personas limitan su uso, por los altos costos que pueden reflejarse en las facturas de energía, pero esto puede poner en peligro su salud.

Además muchos trabajadores se ven expuestos a largas jornadas bajo los rayos solares, por eso, la recomendación es que todos reconozcamos los signos de peligro de las enfermedades creadas por el calor y tomemos las medidas necesarias para protegernos.

Cuando el cuerpo de una persona no puede enfriarse adecuadamente mediante el sudor o cuando la humedad es demasiado alta y el sudor no se evapora rápidamente y se alcanzan temperaturas corporales superiores a los 106 Farenheit (o 41 grados centígrados) se puede sufrir lo que se conoce como un golpe de calor.

El golpe de calor puede provocar la muerte o algún tipo de incapacidad si no es tratado en forma inmediata. Los síntomas – a los que debemos estar atentos – son además de la alta temperatura, piel roja caliente y seca sin sudor, pulso acelerado, dolor de cabeza, mareo, nausea, confusión y perdida de la conciencia.

Igualmente el agotamiento por calor es una forma de enfermedad más ligera que puede desarrollarse tras varios días de exposición a las altas temperaturas sin ingerir la cantidad de líquido adecuada.

Las personas más vulnerables al calor son los ancianos, los niños, las personas con presión alta de la sangre, obesidad o enfermedades del corazón y aquellas que trabajan o hacen ejercicio en un ambiente muy caluroso. Las señales de peligro del agotamiento por calor son: mucho sudor, palidez, calambres musculares, cansancio, debilidad, mareos, dolor de cabeza, náusea, vómito y desmayo. La piel puede estar fría y húmeda. El pulso será rápido y débil y la respiración rápida y profunda. Si no se atiende el agotamiento por calor, puede convertirse en un golpe de calor.

¿Qué hacer entonces?

A la hora de lidiar con el calor, debemos estar listos para tomar los baños de agua fría que sean necesarios. Es muy importante aumentar el consumo de líquido aunque no tengamos sed y es necesario que este no contenga licor, demasiada azúcar o cafeína.

Trate de permanecer el mayor tiempo posible en un lugar con aire acondicionado, si no tiene aire en casa vaya a un centro comercial, a un centro para ancianos a una biblioteca pública o a cualquier lugar donde su cuerpo se pueda mantener fresco.

Procure permanecer puertas adentro y si lo necesita llame a su departamento de salud local para ver si existen albergues de refugio contra el calor extremo en su zona.
Si tiene que salir, busque las áreas sombreadas y no olvide su sombrero, los lentes y por su puesto el protector solar. Use ropa ligera, clara y que no sea apretada y préstele atención a las personas más vulnerables como ancianos, enfermos, niños a su alrededor.

Y a la hora de veranear recuerde que debe tomar las mismas precauciones, el sol calienta y quema, ¡tenga cuidado!

lunes, 13 de junio de 2011

¡No se deje estafar!

Luisa Fernanda Montero
Especial para la Red Hispana

La desinformación y la angustia pueden llevar a muchos a cometer graves errores. Sin embargo, no pocas veces, los inmigrantes pecamos de ingenuos y confiados y nos dejamos llevar por falsas ilusiones con la esperanza de, si no lo hemos logrado, legalizar cuanto antes nuestra estadía en Estados Unidos.

Pero, si bien es cierto que cada cual tiene su sueño americano y que a muchos se les ha cumplido, también es cierto que las cosas no caen del cielo. Por eso si le pintan pajaritos de oro en el aire, abra los ojos, puede ser que lo quieran estafar.

Diariamente, decenas de inmigrantes pierden su dinero y arriesgan su estabilidad al buscar ayuda para solucionar sus situaciones migratorias en el lugar equivocado.

Falsos abogados, abogados inescrupulosos, charlatanes, notarios y estafadores hacen de las suyas gracias a la ingenuidad de sus víctimas. Por eso es fundamental que si necesita ayuda la busque en el lugar indicado y sea precavido.

Lamentablemente las leyes migratorias que rigen en este país no funcionan, no responden a la realidad y no son justas. Mientras no se apruebe una reforma migratoria integral, coherente y práctica millones de inmigrantes van a tener que seguir viviendo en las sombras de la ilegalidad. Esa es la realidad. Por eso a la hora de buscarle soluciones a su caso, debe asegurarse de que está acudiendo a un profesional realista, capaz y autorizado para ayudarlo.

Sólo abogados, o representantes acreditados que trabajen para organizaciones reconocidas por la Junta de Apelaciones de Inmigración pueden darle consejo legal.

Por estos días, con la intención de evitar que más personas sigan siendo víctimas de estafadores el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos, USCIS, lanzó una campaña informativa que busca ofrecerles a los inmigrantes las herramientas necesarias para acceder a la ayuda correcta y la oportunidad de denunciar las estafas.

Visitando www.uscis.gov/eviteestafas puede encontrar una guía de cómo protegerse de las estafas. Recuerde que además de hacerle perder dinero y tiempo, pedir ayuda en el lugar equivocado puede retrasar su solicitud o petición y tal ves, generar un proceso de deportación.

La falta de información hace que se acuda a personas equivocadas en busca de ayuda. Muchos, por ejemplo, acuden a los notarios porque para algunos hispanos el término “notario” traduce abogado con credenciales legales especiales. Sin embargo, en los Estados Unidos, los notarios públicos son personas asignadas para presenciar la firma de documentos importantes y administrar juramentos y no están autorizados para proporcionar ningún servicio legal relacionado con inmigración.

Abra los ojos. Si alguien le “garantiza” que puede conseguirle una visa, una tarjeta verde, tarjeta de residente o green card o un permiso de trabajo en tiempo récord, dude. No hay excepciones para los tiempos normales de procesamiento de USCIS.

Si está buscando ayuda de un abogado, verifique con la asociación del colegio de abogados del estado si esa persona puede ejercer. Si está recibiendo asesoría de alguien que no es abogado, verifique si el individuo es un representante acreditado de una organización reconocida por la Junta de Apelaciones de Inmigración, BIA, por sus siglas en inglés.

Conozca las leyes de su estado. Algunos estados tienen leyes específicas que regulan a los asesores de inmigración y si no está seguro de que le están dando consejos confiables, no dude en buscar una segunda opinión.

En http://www.justice.gov/eoir/probono/states.htm encontrará una lista de las organizaciones acreditadas para ofrecer ayuda migratoria en su estado.
Busque la información en el lugar correcto. Abra los ojos. No se deje estafar.

lunes, 6 de junio de 2011

Conozca las preguntas, cuide su salud

Luisa Fernanda Montero
Para la Red Hispana

Además de no ir al médico a no ser de que sea imprescindible – es decir cuando el dolor o el malestar nos obligan – los hispanos no hacemos las preguntas necesarias cuando llega el momento.

Cerca del 47 por ciento de los hispanos en Estados Unidos reportaron no haber visitado al médico en el 2010, según un estudio de La Agencia de Investigación y Calidad en Salud, AHRQ, del Departamento de Salud y Recursos Humanos.

De acuerdo con el estudio, los hispanos, suelen indagar sobre sus problemas de salud entre sus amigos, sus colegas, sus compañeros de trabajo, sus vecinos o sus familiares antes de tomar la decisión de visitar al médico, lo que afecta directamente su calidad de vida y por su puesto preocupa a las autoridades de salud pública.

“Esto es muy peligroso; sólo vamos al médico cuando ya tenemos la enfermedad bien avanzada o cuando es muy tarde y eso puede tener consecuencia fatales”, señaló la doctora Ileana Ponce-Gonzalez vocera de AHQR, indicando que, por ejemplo, enfermedades crónicas como la diabetes pueden ser tratables, pero de no ser diagnosticadas y tratadas al tiempo pueden ser letales.

Por eso, AHRQ busca motivar a los hispanos a visitar a sus doctores y a hablar con ellos de sus preocupaciones médicas, ya que de acuerdo con el mismo estudio, muchos hispanos evitan ciertas preguntas por miedo o por respeto.

El estudio indica además que la la proporción de hispanos que reportan haber tenido una mala comunicación con sus proveedores de salud está creciendo y el porcentaje de pacientes que regularmente se realizan pruebas importantes para detectar diabetes o cáncer no está mejorando.

La falta de seguro médico es un gran obstáculo para los hispanos cuando se trata de mejorar su acceso a la salud, pero la renuncia a visitar al doctor y a hacer las preguntas adecuadas también contribuye al problema.

Nuestra salud es nuestra responsabilidad; antes de ser del médico del centro de salud o del hospital, es nuestra. Somos nosotros los responsables de alimentarnos saludablemente, de ejercitar y cuidar nuestro cuerpo lo mejor que podamos, y también somos nosotros los responsables de atender los llamados de nuestro organismo y prestarle atención a las señales que nos da antes de que sea tarde.

A la hora de visitar al médico debemos prepararnos, escribir las preguntas, anotar los síntomas que presentamos para no olvidarnos de cosas importantes durante la cita. El error médico es siempre una posibilidad, pero nuestra participación activa puede disminuir grandemente las posibilidades de que ocurra.

Así que, la próxima vez, no espere que le duela, hágase los chequeos médicos rutinarios y no se calle, pregunte, ¿por qué ese tratamiento?, ¿por qué esa medicina?, ¿cuáles son las alternativas?, ¿puedo usar el medicamento genérico?, ¿cuáles serán las consecuencias o efectos secundarios de ese tratamiento?, ¿puedo hacer esto o aquello?. Pregunte, entérese. Cuídese.

Para obtener una guía sobre las preguntas adecuadas y consejos para comunicarse mejor con sus prestadores de salud puede visitar www.ahrq.gov/preguntas.