
Más del treinta por ciento de los niños hispanos son obesos y a la hora de hablar de indicadores de salud dental, las estadísticas demuestran que su tendencia a sufrir de dolencias como la caries es mucho mayor que la de los niños blancos no hispanos, con el agravante, de que más del cuarenta por ciento de los hispanos no tiene seguro médico.
Tenemos que cuidar los hábitos nutritivos de nuestros hijos.
Esa es una tarea que debemos realizar en casa, somos nosotros – los padres – los que debemos asegurarnos de que nuestros hijos reciban la nutrición adecuada ya que como demuestra una encuesta publicada recientemente por la Universidad de Michigan el papel de la mayoría de las escuelas en ese aspecto, no es satisfactorio.
En el ámbito nacional sólo el 33 por ciento de los padres y madres calificaron positivamente - con una “A” - a las escuelas de sus hijos porque creen les ofrecen opciones de comidas saludables.
Eso deja claro que la responsabilidad no puede ser sólo de la escuela, que además, está sometida a regulaciones y presupuestos que pueden escapar a nuestro control, por eso a la hora de preparar la “lonchera” de nuestros hijos, debemos tener en cuenta varias sugerencias.
Debe contener las proteínas y calorías necesarias para elevar su rendimiento intelectual por lo tanto golosinas y gaseosas deben quedarse por fuera.
Recuerde que la “lonchera” no debe reemplazar nunca el desayuno o el almuerzo.
Una lonchera nutritiva debe tener alimentos energéticos como pan, galletas o tortas, cuyo beneficio será mayor si se combina con algún alimento de origen animal o lácteo como queso, huevo o yogurt.
Las frutas son indispensables. No olvide incluir una bebida para evitar la deshidratación, prefiera el agua, los jugos naturales o la leche sin grasa o baja en grasa. No elija bebidas gaseosas: tienen demasiadas calorías y están fuertemente vinculadas con la obesidad.
Si sus hijos se involucran en la preparación de los alimentos que llevarán a la escuela serán más concientes de su beneficio y habrá menos posibilidades de que regalen la comida, la intercambien con sus compañeros o no la consuman.
Busque agradar a sus hijos eligiendo comidas frescas y variadas y recuerde que la preparación de la “lonchera” puede convertirse además en un momento para compartir en familia y para enseñarles la importancia de la buena alimentación.
Los hábitos nutritivos que adquieran hoy, gracias a su dedicación, los acompañarán toda la vida y harán de ellos adultos sanos y responsables.
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