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viernes, 4 de septiembre de 2009

A Luchar Contra la Diabetes


Por: Viviana Ávila Lindo

Cuando comencé a indagar sobre el tema de la diabetes me sorprendió la frase de la doctora Aída Giachello, del Midwest Latino Research Center, según la cual los inmigrantes no toman en serio esta enfermedad.

Esa falta de seriedad está reflejada en las estadísticas que indican que la población hispana es tres veces más propensa a sufrir de diabetes que la población blanca y afroamericana.

Actualmente hay dos millones de hispanos que sufren de diabetes en Estados Unidos.

El argumento de la doctora Giachello tiene que ver con los hábitos alimenticios de los hispanos y la forma en que enfrentan sus enfermedades. La diabetes, que afecta el páncreas y eleva a niveles alarmantes el nivel de azúcar en la sangre, puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad si no mantiene una dieta balanceada y un régimen de ejercicio adecuado.

Existen dos tipos de diabetes; la diabetes tipo 1 que afecta a los niños y la 2 que afecta a los adultos. Pero de acuerdo con los expertos los menores nacidos después del año 2000 tienen una mayor predisposición a desarrollar la diabetes tipo 2 que es la más grave.

Tener diabetes no sólo afecta a los enfermos y sus familias sino que representa un gasto monetario millonario para el país, que de acuerdo con estadísticas del Departamento de Salud de Estados Unidos, representa el 10 por ciento de los gastos médicos.

¿Qué hacer frente a esta realidad?

Primero que nada aceptar que nunca es tarde para comenzar a remediar los errores cometidos. Los expertos aseguran que quienes tienen diabetes deben medir constantemente su nivel de glucosa en la sangre, mantener la dieta recomendada por su nutricionista y nunca dejar pasar una comida porque eso representa un riesgo para la salud.

Quienes tienen la fortuna de no padecer aún esta enfermedad deben tener presente que cuando se busca prevenir este mal, también se combaten otras condiciones como ataques al corazón, derrames cerebrales o incluso la misma muerte.

La prevención, que debe ser una prioridad, incluye una dieta baja en grasas, alto contenido de frutas y verduras y por lo menos treinta minutos diarios de actividad física que no sólo combatirán la diabetes sino también uno de los grandes culpables de este mal: la obesidad.

Una alimentación balanceada y una rutina de control médico puede evitar que caigamos en las redes de la diabetes, recuerde: siempre es mejor prevenir que lamentar.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información o servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance al 1-800-473-3003.

martes, 25 de agosto de 2009

Cuidando la alimentación de nuestros hijos


Por: Luisa Fernanda Montero [HCN]

Más del treinta por ciento de los niños hispanos son obesos y a la hora de hablar de indicadores de salud dental, las estadísticas demuestran que su tendencia a sufrir de dolencias como la caries es mucho mayor que la de los niños blancos no hispanos, con el agravante, de que más del cuarenta por ciento de los hispanos no tiene seguro médico.

Tenemos que cuidar los hábitos nutritivos de nuestros hijos.

Esa es una tarea que debemos realizar en casa, somos nosotros – los padres – los que debemos asegurarnos de que nuestros hijos reciban la nutrición adecuada ya que como demuestra una encuesta publicada recientemente por la Universidad de Michigan el papel de la mayoría de las escuelas en ese aspecto, no es satisfactorio.

En el ámbito nacional sólo el 33 por ciento de los padres y madres calificaron positivamente - con una “A” - a las escuelas de sus hijos porque creen les ofrecen opciones de comidas saludables.

Eso deja claro que la responsabilidad no puede ser sólo de la escuela, que además, está sometida a regulaciones y presupuestos que pueden escapar a nuestro control, por eso a la hora de preparar la “lonchera” de nuestros hijos, debemos tener en cuenta varias sugerencias.

Debe contener las proteínas y calorías necesarias para elevar su rendimiento intelectual por lo tanto golosinas y gaseosas deben quedarse por fuera.

Recuerde que la “lonchera” no debe reemplazar nunca el desayuno o el almuerzo.

Una lonchera nutritiva debe tener alimentos energéticos como pan, galletas o tortas, cuyo beneficio será mayor si se combina con algún alimento de origen animal o lácteo como queso, huevo o yogurt.

Las frutas son indispensables. No olvide incluir una bebida para evitar la deshidratación, prefiera el agua, los jugos naturales o la leche sin grasa o baja en grasa. No elija bebidas gaseosas: tienen demasiadas calorías y están fuertemente vinculadas con la obesidad.

Si sus hijos se involucran en la preparación de los alimentos que llevarán a la escuela serán más concientes de su beneficio y habrá menos posibilidades de que regalen la comida, la intercambien con sus compañeros o no la consuman.

Busque agradar a sus hijos eligiendo comidas frescas y variadas y recuerde que la preparación de la “lonchera” puede convertirse además en un momento para compartir en familia y para enseñarles la importancia de la buena alimentación.

Los hábitos nutritivos que adquieran hoy, gracias a su dedicación, los acompañarán toda la vida y harán de ellos adultos sanos y responsables.

Amigo lector de La Columna Vertebral, la Línea de Ayuda está siempre a su disposición con sus servicios de información y referidos en el 1-800-473-3003.