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lunes, 30 de noviembre de 2009

El suicidio es una amenaza real



Por: Mónica Rodríguez

La sensación de impotencia y dolor que prevalece cuando percibimos el aumento de las noticias de suicidios entre jóvenes hispanos, es muy grande.

¿Qué está pasando con nuestros jóvenes?

El suicidio entre los hispanos es la tercera causa principal de muerte entre los jóvenes de 10 a 34 años, con índices alarmantes entre los 12 y los 17, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

De acuerdo con los expertos, entre los factores de tensión que enfrentan los muchachos están la pobreza, la discriminación y la violencia doméstica o comunitaria; pero además, en el caso de los inmigrantes recientes, los padres no suelen tener tiempo para apoyarlos en sus procesos de integración, lo que muchas veces los hace perder la esperanza y los lleva a niveles de depresión en los que pueden contemplar el suicidio como una salida.

En muchos casos la falta de una relación positiva entre padres e hijos incrementa la probabilidad de suicidio, igualmente, la rigidez de los padres o la incapacidad de encontrar canales adecuados de comunicación pueden generar depresiones agudas en los jóvenes.

La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se pueden tratar. Hay que reconocerlas y diagnosticarlas a tiempo, tanto en niños como en adolescentes para desarrollar un plan de tratamiento apropiado. Cuando hay sospechas de que existe un problema serio, un examen psiquiátrico es de gran ayuda.

La prevención comienza en su casa, hable con sus hijos diariamente y pregúntenles si hay algo que les preocupa o que les está molestando. Si sospecha algo, busque apoyo en la escuela y las organizaciones de su comunidad. Hay muchos consejeros que hablan español.

No deje pasar por alto señales de alerta como depresión, declaraciones o sentimientos de culpa, tensión o ansiedad, nerviosismo e Impulsividad.

Preocúpese si observa un cambio repentino en el comportamiento de su hijo, especialmente la calma luego de un período de ansiedad, o si se da cuenta de que empieza a tener comportamientos extraños como regalar sus pertenencias personales sin motivo aparente, o lanzar amenazas.

Nunca ignore las advertencias de suicidio, un gran porcentaje de suicidas dieron señales de alerta que fueron ignoradas por sus seres queridos.

Enfrente el problema, no tema hablar del tema con sus hijos, preste atención a sus comportamientos cotidianos y no permita que se rompan los lazos afectivos y de comunicación dentro de su familia, el suicidio es una amenaza real, actúe antes de que sea demasiado tarde.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información de servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda al 1-800-473-3003.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Aleje a sus hijos de las drogas


Por: Mónica Rodríguez

Es asombroso ver el incremento del consumo de drogas entre los jóvenes hispanos, y muy triste descubrir que en la mayoría de los casos los padres ignoran como enfrentar este problema.

Un estudio recientemente publicado por Braha Editores sobre drogas psicoactivas, reveló que uno de cada 10 jóvenes hispanos en Estados Unidos consumió drogas ilícitas durante el último mes del 2008 y, entre los estudiantes del octavo grado, los hispanos muestran las tasas más altas de uso de drogas en el año, incluyendo marihuana, cocaína y heroína.

El estudio revela que uno de cada tres hispanos es menor de 18 años y dos tercios de estos jóvenes sienten que corren un alto riesgo de ofender a sus padres, perder el respeto de sus familiares y amigos si fuman marihuana, por eso lo esconden.

Los padres deben ejercer la mayor influencia para que sus hijos se mantengan libres de drogas, para ello están obligados a informarse y saber, por ejemplo, que la marihuana, la de mayor consumo, provoca graves consecuencias.

Según las investigaciones, el uso de la marihuana por los jóvenes desencadena muchos problemas de salud, sociales, de aprendizaje y de comportamiento en un momento crucial de su desarrollo. Además, esta droga es adictiva y cada vez hay más adolescentes en tratamiento por su uso.

¿Qué Hacer?

Hable con sus niños desde cuando están pequeños, explíqueles porqué no deben consumir drogas, así, cuando crezcan será más fácil comunicarse con ellos y ayudarlos a mantenerse alejados de la tentación.

Enfrentarse a las drogas no es fácil, pero siempre podrá encontrar una guía en la escuela, en su iglesia o en ciertas organizaciones comunitarias.

En el sitio Web en español www.LaAntiDroga.com, por ejemplo, puede obtener consejería especializada entre otras ayudas.

Participe en la vida de sus hijos, pregunte quién, qué, cómo, dónde y cuándo. Cenen juntos, escuchen música, vayan a un partido de futbol. Comuníquese frecuentemente con ellos, averigüé los sitios en los que comúnmente se reúnen los muchachos de la edad de su hijo, verifique que estén donde dicen estar, conozca a los amigos de sus hijos y a sus padres, pase tiempo con ellos después de la escuela y manténgalos ocupados en actividades supervisadas por adultos.

Finalmente, establezca reglas estrictas que prohíban el consumo de la droga en la familia. Enfrente el problema a tiempo, para que no tenga que lamentarse, usted como padre tiene la mayor responsabilidad, en sus manos está el futuro de sus hijos.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información de servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda al 1-800-473-3003.

Vacunarse o no vacunarse… Ese es el dilema


Por: José López Zamorano [HCN]

Como padre de tres hijos, no creo equivocarme cuando afirmo que ningún asunto es más importante que su salud, tanto física como mental. Sin salud no hay felicidad posible y nada remplaza un desarrollo personal libre de padecimientos.

Aunque muchas enfermedades nos golpean sin aviso previo y somos impotentes ante ellas; otras son evitables y nuestro estilo de vida puede hacer una gran diferencia para alejar afecciones crónicas que afectan a los hispanos de manera desproporcionada, como la diabetes y la hipertensión. Los chequeos médicos regulares y la vacunación son también armas importantes en la lucha contra las enfermedades prevenibles.

Esta es una importante reflexión ahora que vivimos una “emergencia nacional” por la propagación del virus de la influenza H1N1 y que existe un debate entre los padres de familia sobre la conveniencia de vacunar a sus hijos o no. Las encuestas muestran una población escéptica ante la vacunación, no sólo por su carácter novedoso sino por los posibles riesgos a largo plazo. Hasta seis de cada diez no planean hacerlo.

Es un dilema personal que padecí cuando tuve que tomar la decisión de vacunar o no a mis hijos: Estaba entre el riesgo de afrontar las posibles consecuencias de la nueva vacuna o el riesgo de abrirle la puerta a una enfermedad que está causando estragos en la población menor de 25 años.

Decidir no fue fácil, la tendencia al no es fuerte cuando se piensa en la responsabilidad de exponer a los hijos a una vacuna nueva. Algunos padres vinculan las vacunas en general con el autismo, aunque no existe prueba científica; otros tienen una desconfianza natural a las recomendaciones del gobierno.

Pero las posibilidades de obtener beneficios con la vacunación, fueron más poderosas; la vacuna contra el H1N1 ha sido desarrollada en tiempo record, pero su método de elaboración es similar al de la vacuna contra la influenza estacional, los efectos secundarios suelen ser menores y las primeras pruebas clínicas muestran que se logra protección a 10 días de haber sido vacunados. Aún si la afección golpea, es más probable que sus efectos sean moderados.

En mi familia tomamos el camino de la vacunación contra el H1N1, no sin antes informarnos y consultar con nuestro médico. En última instancia es una decisión personal; y por tratarse de la salud, debe ser tomada con la seriedad que amerita con base en los argumentos de la ciencia y no en nuestros prejuicios.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información o servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance al 1-800-473-3003.

Mejore su vida: Haga deporte



Por: Sonia Schott

Si hay algo que permite llegar muy lejos en los Estados Unidos es el deporte; de hecho, son muchos los hispanos que han hecho realidad “el sueño americano”, practicándolo.

Inculcar el hábito de hacer deporte en nuestra familia y en nuestra comunidad, no solamente podría abrirle numerosas ventanas de oportunidades a nuestros hijos, sino que además nos ayuda a mantenernos saludables, reforzar los vínculos familiares y ampliar nuestro círculo de amistades.

El deporte y la educación física van de la mano con el afán de superación, la integración social, el respeto a la persona, la tolerancia hacia los demás, el trabajo en equipo, la perseverancia, la disciplina, la responsabilidad, la cooperación, y lo mejor de todo: es divertido y no tiene límites de edad o de sexo para practicarlo.

En los niños, el ejercicio regular aporta calidad a su crecimiento, produce beneficios en las habilidades motoras y de aprendizaje, y en los jóvenes, además, los mantiene alejados de las drogas y la violencia, porque ayuda a potenciar la autoestima, les enseña a compartir con los demás, a resolver problemas de su entorno, a dialogar y fundamentalmente a aprender que en la vida se gana y se pierde.

En los adultos, la actividad física frecuente protege contra el avance de numerosas enfermedades del corazón como el infarto, la hipertensión o los accidentes cerebro-vasculares, las del aparato digestivo, las relacionadas con la obesidad y el colesterol alto, la diabetes y la pérdida del calcio u osteoporosis; y como si fuera poco, es tranquilizante, relajante, antidepresivo y ayuda a dormir mejor.

Es indudable que cuando llegan las temperaturas bajas, muchos prefieren quedarse en sus casas cómodamente frente al televisor o la computadora, disfrutando de alguna delicia culinaria; pero no deje que el clima sea un impedimento para dedicarse a alguna actividad física.

No tiene porque convertirse en un héroe del deporte, si no está en sus planes: déjeselo a sus hijos; pero si puede dedicarse un tiempo de calidad y dárselo a su familia: contacte algún centro deportivo cerca de su casa, la mayoría de localidades tienen servicios económicos o si el asunto es de dinero: ¡salga a caminar!

Caminar es igualmente efectivo y barato; los expertos coinciden en que una caminata diaria no es una buena alternativa sino una excelente opción a otras formas de ejercicio.

El deporte contribuye también a la formación de identidad y, en este caso, puede hacer la diferencia en la comunidad hispana.

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martes, 25 de agosto de 2009

Cuidando la alimentación de nuestros hijos


Por: Luisa Fernanda Montero [HCN]

Más del treinta por ciento de los niños hispanos son obesos y a la hora de hablar de indicadores de salud dental, las estadísticas demuestran que su tendencia a sufrir de dolencias como la caries es mucho mayor que la de los niños blancos no hispanos, con el agravante, de que más del cuarenta por ciento de los hispanos no tiene seguro médico.

Tenemos que cuidar los hábitos nutritivos de nuestros hijos.

Esa es una tarea que debemos realizar en casa, somos nosotros – los padres – los que debemos asegurarnos de que nuestros hijos reciban la nutrición adecuada ya que como demuestra una encuesta publicada recientemente por la Universidad de Michigan el papel de la mayoría de las escuelas en ese aspecto, no es satisfactorio.

En el ámbito nacional sólo el 33 por ciento de los padres y madres calificaron positivamente - con una “A” - a las escuelas de sus hijos porque creen les ofrecen opciones de comidas saludables.

Eso deja claro que la responsabilidad no puede ser sólo de la escuela, que además, está sometida a regulaciones y presupuestos que pueden escapar a nuestro control, por eso a la hora de preparar la “lonchera” de nuestros hijos, debemos tener en cuenta varias sugerencias.

Debe contener las proteínas y calorías necesarias para elevar su rendimiento intelectual por lo tanto golosinas y gaseosas deben quedarse por fuera.

Recuerde que la “lonchera” no debe reemplazar nunca el desayuno o el almuerzo.

Una lonchera nutritiva debe tener alimentos energéticos como pan, galletas o tortas, cuyo beneficio será mayor si se combina con algún alimento de origen animal o lácteo como queso, huevo o yogurt.

Las frutas son indispensables. No olvide incluir una bebida para evitar la deshidratación, prefiera el agua, los jugos naturales o la leche sin grasa o baja en grasa. No elija bebidas gaseosas: tienen demasiadas calorías y están fuertemente vinculadas con la obesidad.

Si sus hijos se involucran en la preparación de los alimentos que llevarán a la escuela serán más concientes de su beneficio y habrá menos posibilidades de que regalen la comida, la intercambien con sus compañeros o no la consuman.

Busque agradar a sus hijos eligiendo comidas frescas y variadas y recuerde que la preparación de la “lonchera” puede convertirse además en un momento para compartir en familia y para enseñarles la importancia de la buena alimentación.

Los hábitos nutritivos que adquieran hoy, gracias a su dedicación, los acompañarán toda la vida y harán de ellos adultos sanos y responsables.

Amigo lector de La Columna Vertebral, la Línea de Ayuda está siempre a su disposición con sus servicios de información y referidos en el 1-800-473-3003.

martes, 18 de agosto de 2009

Una saludable e informada participación


Por: José López Zamorano [HCN]

Entre la larga lista de lamentables rezagos que padecemos los latinos de Estados Unidos, quizás ningún asunto es más preocupante que el déficit de cobertura médica. Casi un tercio de nuestra comunidad, unas 15 millones de personas, no tiene seguro médico.

La alarmante cifra debe ser motivo de indignación nacional. La salud es el cimiento de una vida digna y productiva, y sin ella no puede haber éxito económico o educativo posible.

Por ello es importante que los hispanos nos involucremos activamente en el intenso debate nacional sobre la reforma del sistema de salud. Mantenernos informados de manera regular sobre el curso del debate y sobre las diferentes iniciativas de ley, es un primer paso para comprender con exactitud sus posibles consecuencias hacia nuestra comunidad.

El conocimiento de los proyectos de salud cobra una importancia aún mayor en este momento, porque se han diseminado rumores sin fundamento sobre las iniciativas de ley. Es crucial que dispongamos de información verídica que nos permita entender plenamente sus efectos y las alternativas. Los planes actuales no están escritos en piedra y aún es posible moldear el resultado final.

Nuestro involucramiento puede ir más allá. Si tenemos dudas o comentarios sobre los proyectos de ley siempre es posible entrar en contacto con los representantes legislativos de nuestros distritos para exponer nuestros puntos de vista. Muchos sitios oficiales de Internet ofrecen información en español.

Otra forma de participar es con nuestra asistencia a la serie de asambleas populares que están organizando los legisladores, y en las cuales ha sido notoria la ausencia de miembros de las minoras étnicas del país.

Los hispanos tenemos más riesgos de contraer enfermedades crónicas como la diabetes. En nuestras familias existe además una situación migratoria disfuncional, donde conviven bajo un mismo techo ciudadanos, residentes e incluso indocumentados. Ninguno de los proyectos de salud cubre a los últimos. ¿Cómo afecta eso la salud pública de la nación?

Muchos venimos de países con una fuerte presencia del gobierno en los sistemas de salud. No hay duda que nuestras experiencias, pueden enriquecer el contenido de la discusión nacional sobre la reforma de salud.

En nuestra comunidad es usual quejarnos de que las cosas no van bien; es típico buscar culpables. Más difícil es dejar de ser simples espectadores pasivos del rumbo del país y convertirnos -cada uno- en actores que puedan influir en el desenlace.

Esta es una excelente oportunidad de hacerlo y no podemos -no debemos- dejarla pasar.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información o servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance al 1-800-473-3003.

martes, 4 de agosto de 2009

Hablemos de sexo


Por: Luisa Fernanda Montero [HCN]

Los Estados Unidos ostentan las más altas tasas de embarazos no planeados entre jóvenes adolescentes, un dato que debe preocuparnos especialmente, porque la comunidad hispana es la más afectada.

Una de cada tres adolescentes va a quedar embarazada al menos una vez antes de cumplir los 20 años, de acuerdo con cifras de la Campaña Nacional de Prevención de embarazos Juveniles no Planeados.

Pero si aun no se alarma le contaré que el 53 por ciento de las adolescentes latinas va a protagonizar un embarazo antes de llegar a sus veinte. El porcentaje de latinas supera ampliamente el de las jovencitas blancas no hispanas que no supera el 19 por ciento y aun el de las comunidades afroamericanas que llega al 51 por ciento.

Cerca de la mitad de los jóvenes adolescentes, sostienen o han sostenido relaciones sexuales y el cuarenta por ciento de ellos sin ningún tipo de preservativo, pero, por alguna razón, hay pocas cosas más difíciles para los padres de familia que hablar de sexo con sus hijos.

Muchos confían en la labor de la escuela, que para seguir alarmándonos, muchas veces no cumple su papel; por eso, hoy en día en pleno mundo globalizado jóvenes y adolescentes ignoran los mas mínimos detalles de su fisonomía sexual, de la forma como funciona su sistema reproductivo y por supuesto cómo evitar un embarazo prematuro.

De acuerdo con Genevieve Martínez especialista en educación sobre salud sexual a ello se suma la generalizada falta de información adecuada entre los jóvenes que, además, muchas veces no tienen acceso a los anticonceptivos.

Si es cierto que los gobiernos deben generar políticas educativas eficientes, la labor debe iniciarse en casa.

¡Hablemos de sexo!

Nuestros jóvenes tienen el derecho de conocer sus opciones; pero esa es una conversación de dieciocho años, no de cinco minutos, para parafrasear a Molly Love, consejera juvenil que insiste en la importancia de transmitirle a nuestros hijos los valores que necesitan para triunfar en un ambiente de confianza y amor que los ayude a evolucionar comos eres humanos.

Hablar de sexo no es prohibir, sentenciar o vociferar que no se aceptan embarazos en la casa ni mucho menos ignorar las pilatunas de los varones porque entre más mujeres más machos, hablar de sexo es lograr que el primer amor de nuestros hijos sea el amor propio y que sean personas concientes de su sexualidad, de su capacidad reproductiva y de sus sueños para que puedan asumirlos con responsabilidad.

Amigo lector de La Columna Vertebral, la Línea de Ayuda está siempre a su disposición con sus servicios de información y referidos en el 1-800-473-3003.

martes, 7 de julio de 2009

Cuide su salud, infórmese y participe



Por: Luisa Fernanda Montero [HCN]



Todos podemos ser víctimas de un error médico. Nuestros proveedores de salud,
enfermeras, anestesiólogos, terapeutas, médicos y demás son, seres humanos
capaces de equivocarse; por eso, es indispensable que como pacientes participemos en
todos los procesos que tienen que ver con nuestra salud.

En la mayoría de los casos los errores, que pueden ser fatales, resultan de la complejidad del sistema de salud actual; sin embargo, dentro de la comunidad hispana, los problemas de comunicación entre el paciente y el personal médico pueden aumentar el riesgo.

Un estudio realizado recientemente por la Agencia Federal de Investigación para Mejorar la Atención Médica, AHRQ, por sus siglas en inglés, encontró que muchas veces los médicos no hacen lo necesario para darle a sus pacientes toda la información que necesitan para tomar decisiones acertadas.

Por eso, como paciente, una de sus prioridades debe ser informarse adecuadamente e involucrarse en su proceso de atención médica, cualquiera que este sea.

¿Cómo?

Convirtiéndose en un miembro activo del equipo de personas a cargo de su salud. Tome parte en cada decisión relacionada con su cuidado, asegúrese de que todos los médicos estén al tanto del tipo de medicamentos que usted usa y de sus alergias o posibles reacciones a dichos medicamentos.

Entienda la receta que le entrega su médico, si no la entiende pídale que la vuelva a escribir con mayor claridad ya que si usted no la entiende es muy probable que el farmaceuta tampoco la entienda.

Asegúrese de tener muy claro para que es cada medicamento, como debe tomarlo – cuantas veces al día y en que cantidad - y si al consumirlo debe evitar algún tipo de alimento, suplemento alimenticio o actividad.

La mayoría de medicamentos tienen efectos secundarios, pregúntele a su médico cuáles son y tome las precauciones que le indique.

Si van a hacerle una cirugía asegúrese de que su doctor, el cirujano y usted mismo están completamente de acuerdo en el procedimiento y la forma de realizarlo. No tenga miedo de hacer preguntas, y si no puede comunicarse en inglés con su doctor pida un traductor o elija a un amigo o familiar cercano de toda su confianza para que lo ayude.

Nuca sobra una segunda opinión, pero si no la tiene, asegúrese de tener claras tanto las consecuencias del tratamiento al que va a someterse, como las consecuencias de no someterse al mismo.

Mantenga viva la comunicación con su equipo médico, no tema preguntar y volver a preguntar si hay algo que no tiene claro, de eso depende en gran parte que su tratamiento sea exitoso.
Recuerde, es de su salud de lo que estamos hablando, infórmese y participe.

Amigo lector de La Columna Vertebral, la Línea de Ayuda está siempre a su disposición con sus servicios de información y referidos en el 1-800-473-3003.

lunes, 15 de junio de 2009

Lea las etiquetas, cuide su salud




Por: Viviana Ávila Lindo


Seguramente cuando va al supermercado busca aquellos productos que favorecen su presupuesto, lo cual es una necesidad en tiempos de crisis económica. Pero ¿se ha detenido a leer qué es lo que contiene la pasta que compra para la cena, o el helado que consumen sus hijos? Si la respuesta es no, es hora de hacer la tarea.

Siempre es importante tener control sobre los alimentos que consumimos, de ello depende, en gran medida, nuestra salud y la de nuestros hijos.

Las etiquetas son una herramienta indispensable que encontramos por lo general al respaldo de los alimentos o productos para el cuidado personal. En el caso de los alimentos aparece la guía nutricional que, aunque extensa, ofrece al consumidor detalles esenciales para quienes quieren cuidar su dieta y la de los suyos.

¿Complicado? En realidad no lo es; en la primera línea de la etiqueta encontrará la palabra porción (serving size) que significa la cantidad que contiene el empaque. Una lata de sopa de pollo y pasta, por ejemplo, puede contener hasta 2 porciones o raciones; por eso es importante que tenga en cuenta cuánto consume usted de este producto. Si usted consumiera toda la sopa tendría que multiplicar todos los nutrientes que contiene por 2.

Más adelante encontrará la palabra calorías (calories), que significa la fuente de energía que proporciona el producto. Existen 3 tipos de nutrientes que proporcionan energía o calorías: hidratos de carbono, proteínas y grasas.

La etiqueta también detalla el porcentaje de nutrientes basándose en el consumo diario. Estos porcentajes que usted ve en la parte derecha de la etiqueta se basan en el número de calorías que son consumidas diariamente; en el caso de las mujeres con base en una dieta de 2,000 calorías, y en el de los hombres se habla de un consumo normal de 2,500 calorías. Pero dependiendo de sus necesidades usted podrá consumir menos o más calorías.

Encontrará el total de grasa (Total Fat) en porcentaje y debajo de este podrá ver el porcentaje de grasas saturadas y las trans que no son convenientes ya que aumentan el nivel de colesterol.
Así mismo vienen detallados los porcentajes de azúcar, carbohidratos, sodio y fibra que contiene el producto.

Tenga presente que lo recomendado por día es que no se exceda de 65 gramos de grasas totales, de 20 gramos de grasas saturadas, de 300 miligramos de colesterol, de 2,400 miligramos de sodio y de 300 gramos de carbohidratos por día.
Puede que parezca complicado al principio, pero la práctica hace al maestro. Ya verá que con el tiempo valdrá la pena hacer las cuentas.

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jueves, 7 de mayo de 2009

Las pequeñas cosas


Por: Centros para el Control y
la Prevención de Enfermedades


¿Has hablado con tu médico sobre la posibilidad de tener hijos o estás planeando tenerlos en un futuro cercano? En pocos aspectos de nuestras vidas como el de ser madre, es tan cierta la frase de que las pequeñas cosas pueden hacer una gran diferencia.

Cuando visites a tu doctor, habla con él de algo que puede mejorar la calidad de vida para ti y para tus hijos – el ácido fólico.

¿Por qué es importante consumir ácido fólico?
El ácido fólico puede ayudar a prevenir hasta un 70% los defectos del tubo neural, la espina bífida o la anencefalia, defectos que ocurren cuando la columna vertebral y el cerebro no se forman correctamente.

La ciencia médica establece que las mujeres necesitan 400 microgramos diarios de ácido fólico, el cual debe estar presente en el cuerpo al menos tres meses antes del embarazo y durante los primeros meses de gestación, a fin de obtener todos los beneficios de sus cualidades protectoras. Es decir, empezar a consumir ácido fólico una vez que sabes que estás embarazada puede ser demasiado tarde para poder prevenir estos defectos graves.

¿Dónde encuentro el ácido fólico que debo consumir?
El ácido fólico está presente de manera natural en muchos alimentos, como la espinaca, los frijoles y el jugo de naranja, pero aún con una cuidadosa planificación no siempre es fácil consumir las cantidades adecuadas. De allí la importancia de tomar, todos los días, una vitamina que contenga 400 microgramos de ácido fólico. El ácido fólico está presente en la mayoría de los suplementos vitamínicos que no necesitan receta médica y en los alimentos fortificados como los cereales de desayuno, el arroz y las pastas. Consulta con un profesional de la salud y hazlo parte de tus hábitos diarios.

Hoy sabemos que el ácido fólico es una vitamina esencial y para las mujeres tiene un valor aún mucho mayor. El ácido fólico es uno de sus mayores aliados para heredarles a sus hijos uno de los tesoros más preciados, la salud. Tomar el ácido fólico todos los días es una de esas cosas pequeñas que puede hacer una gran diferencia en sus vidas. No esperes más, habla con tu médico sobre el ácido fólico.

Para obtener más información sobre el ácido fólico, los defectos del tubo neural o los alimentos fortificados, llame al 1-800-232- 4636 o visite www.cdc.gov/acidofolico.