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lunes, 9 de noviembre de 2009

Haga del inglés su mejor aliado


Por: Sonia Schott

Alguien dijo con mucha razón, que el principal propósito de la educación no es sólo ayudarnos a ganar el pan, sino capacitarnos para aprender a hacer agradable cada bocado.

Cuando pensamos en educación, debemos hacerlo convencidos de que se trata de una herramienta que generará un cambio duradero y efectivo; un punto de partida para avanzar.

El conocimiento no solamente nos abre las puertas del trabajo, sino que además nos ayuda a valorar y disfrutar mejor nuestras vidas, al brindarnos la posibilidad de entender, descifrar y responder mejor a los desafíos que se nos presentan cada día.

Si Estados Unidos ofrece muchas vías para el éxito, el vehículo para transitar sobre ellas es el inglés, porque al dominarlo, mejoramos inmensamente nuestra capacidad de relacionarnos con los demás y de integrarnos.

Cuando hablamos inglés derrotamos el miedo que nos produce no podernos expresar en momentos de necesidad y además podemos aprovechar la oportunidad de conocer la cultura norteamericana y de compartir la nuestra, ayudando de esta manera a levantar los prejuicios que de lado y lado se hayan ido formando en el camino.

Hablar inglés nos da la posibilidad de cumplir a cabalidad con una de nuestras responsabilidades más importantes: la de ser padres de familia, supervisando permanentemente el proceso educativo de nuestros hijos, mejorando nuestra comunicación con ellos, hablando cuando sea necesario con los profesores, conociendo a sus amigos y asistiendo a las actividades de la escuela, pero lo más significativo es que nos permite facilitarles un viaje sin traumas entre dos mundos que no son incompatibles y que pueden ser complementarios y beneficiosos.

Aunque, si bien es cierto que el manejo del idioma inglés nos abre puertas, el no hablarlo no debe impedir que hagamos parte del mundo de nuestros hijos; en la mayoría de escuelas hay consejeros e interpretes que pueden ayudarlo a involucrarse activamente en la educación de sus hijos y al hacerlo, seguramente estará desenvolviéndose en la lengua inglesa antes de lo que piensa.

Con todo un abanico de posibilidades a su disposición, hoy en día no hay excusa válida para no hacerlo, seguramente muy cerca de su casa o de su trabajo, hay alguna organizacion comunitaria, una escuela, o una iglesia donde podrán guiarlo.

En este país de oportunidades el inglés, puede hacer la diferencia, para que usted logre construir su propia historia con un final feliz. !Animese!

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información o servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance al 1-800-473-3003.

Mejore su vida: Haga deporte



Por: Sonia Schott

Si hay algo que permite llegar muy lejos en los Estados Unidos es el deporte; de hecho, son muchos los hispanos que han hecho realidad “el sueño americano”, practicándolo.

Inculcar el hábito de hacer deporte en nuestra familia y en nuestra comunidad, no solamente podría abrirle numerosas ventanas de oportunidades a nuestros hijos, sino que además nos ayuda a mantenernos saludables, reforzar los vínculos familiares y ampliar nuestro círculo de amistades.

El deporte y la educación física van de la mano con el afán de superación, la integración social, el respeto a la persona, la tolerancia hacia los demás, el trabajo en equipo, la perseverancia, la disciplina, la responsabilidad, la cooperación, y lo mejor de todo: es divertido y no tiene límites de edad o de sexo para practicarlo.

En los niños, el ejercicio regular aporta calidad a su crecimiento, produce beneficios en las habilidades motoras y de aprendizaje, y en los jóvenes, además, los mantiene alejados de las drogas y la violencia, porque ayuda a potenciar la autoestima, les enseña a compartir con los demás, a resolver problemas de su entorno, a dialogar y fundamentalmente a aprender que en la vida se gana y se pierde.

En los adultos, la actividad física frecuente protege contra el avance de numerosas enfermedades del corazón como el infarto, la hipertensión o los accidentes cerebro-vasculares, las del aparato digestivo, las relacionadas con la obesidad y el colesterol alto, la diabetes y la pérdida del calcio u osteoporosis; y como si fuera poco, es tranquilizante, relajante, antidepresivo y ayuda a dormir mejor.

Es indudable que cuando llegan las temperaturas bajas, muchos prefieren quedarse en sus casas cómodamente frente al televisor o la computadora, disfrutando de alguna delicia culinaria; pero no deje que el clima sea un impedimento para dedicarse a alguna actividad física.

No tiene porque convertirse en un héroe del deporte, si no está en sus planes: déjeselo a sus hijos; pero si puede dedicarse un tiempo de calidad y dárselo a su familia: contacte algún centro deportivo cerca de su casa, la mayoría de localidades tienen servicios económicos o si el asunto es de dinero: ¡salga a caminar!

Caminar es igualmente efectivo y barato; los expertos coinciden en que una caminata diaria no es una buena alternativa sino una excelente opción a otras formas de ejercicio.

El deporte contribuye también a la formación de identidad y, en este caso, puede hacer la diferencia en la comunidad hispana.

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martes, 11 de agosto de 2009

Cómo Prevenir la Deserción Escolar


Por: Viviana Ávila Lindo

El ejemplo debe empezar por casa. Los padres de familia deben ser los primeros en atacar la deserción escolar en Estados Unidos. Cifras nada alentadoras de Americas Promise Alliance indican que anualmente 1 millón 300 mil alumnos de secundaria dejan las aulas para siempre.

Esto es un promedio de 7, 200 estudiantes cada día. Pero la realidad es aún más cruda cuando vemos que el porcentaje de deserción escolar entre los hispanos llega casi al 50 por ciento.

¿Qué hace que un estudiante decida abandonar sus estudios?

Muchos aducen razones económicas ya que tienen que ayudar a sus padres a trabajar, otros argumentan que el sistema escolar no les agrada y algunos dicen que no tienen ninguna motivación.

En ningún caso debería permitirse que un joven tire la toalla antes de tiempo.

Los primeros años de vida son fundamentales para que el niño aprenda a amar el estudio. Las lecturas infantiles que los padres comparten con los pequeños son un regalo inigualable; está comprobado que literalmente 5 minutos diarios de lectura en voz alta crean el ambiente propicio para que aprecien la disciplina y se empiecen a aficionar a la lectura.

Los padres de familia, incluso aquellos que no hayan tenido la oportunidad de ir a la escuela, pueden siempre buscar alternativas para motivar a sus hijos a ver en el estudio una oportunidad y no algo aburrido y sin sentido.

Las bibliotecas son un recurso al alcance de todos, allí no sólo hay programas de lectura si no que los niños tendrán la oportunidad de relacionarse con sus iguales y participar en actividades constructivas que le serán útiles a la hora de avanzar hacia un futuro académico exitoso.

Si ya son adolescentes, dialogue con ellos sobre lo que sienten por la escuela a la que asisten. Si es el caso, haga que identifiquen el por qué ya no quieren estar allí. A veces se cae en el error de ignorar que sus hijos pueden estar teniendo problemas que les impiden seguir con sus estudios.

Busque canales de comunicación y no desestime lo que ellos piensan. Motívelos y trate de hacerlos entender que, a pesar de las dificultades, el estudio es la única arma que les dará garantías para competir en el futuro.

El mejor regalo que puede ofrecerle a sus hijos es la educación. Con un estudiante más en las aulas de clase, gana la familia, la escuela y la sociedad en general.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información a servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance al 1-800-473-3003.