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lunes, 30 de noviembre de 2009

El suicidio es una amenaza real



Por: Mónica Rodríguez

La sensación de impotencia y dolor que prevalece cuando percibimos el aumento de las noticias de suicidios entre jóvenes hispanos, es muy grande.

¿Qué está pasando con nuestros jóvenes?

El suicidio entre los hispanos es la tercera causa principal de muerte entre los jóvenes de 10 a 34 años, con índices alarmantes entre los 12 y los 17, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

De acuerdo con los expertos, entre los factores de tensión que enfrentan los muchachos están la pobreza, la discriminación y la violencia doméstica o comunitaria; pero además, en el caso de los inmigrantes recientes, los padres no suelen tener tiempo para apoyarlos en sus procesos de integración, lo que muchas veces los hace perder la esperanza y los lleva a niveles de depresión en los que pueden contemplar el suicidio como una salida.

En muchos casos la falta de una relación positiva entre padres e hijos incrementa la probabilidad de suicidio, igualmente, la rigidez de los padres o la incapacidad de encontrar canales adecuados de comunicación pueden generar depresiones agudas en los jóvenes.

La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se pueden tratar. Hay que reconocerlas y diagnosticarlas a tiempo, tanto en niños como en adolescentes para desarrollar un plan de tratamiento apropiado. Cuando hay sospechas de que existe un problema serio, un examen psiquiátrico es de gran ayuda.

La prevención comienza en su casa, hable con sus hijos diariamente y pregúntenles si hay algo que les preocupa o que les está molestando. Si sospecha algo, busque apoyo en la escuela y las organizaciones de su comunidad. Hay muchos consejeros que hablan español.

No deje pasar por alto señales de alerta como depresión, declaraciones o sentimientos de culpa, tensión o ansiedad, nerviosismo e Impulsividad.

Preocúpese si observa un cambio repentino en el comportamiento de su hijo, especialmente la calma luego de un período de ansiedad, o si se da cuenta de que empieza a tener comportamientos extraños como regalar sus pertenencias personales sin motivo aparente, o lanzar amenazas.

Nunca ignore las advertencias de suicidio, un gran porcentaje de suicidas dieron señales de alerta que fueron ignoradas por sus seres queridos.

Enfrente el problema, no tema hablar del tema con sus hijos, preste atención a sus comportamientos cotidianos y no permita que se rompan los lazos afectivos y de comunicación dentro de su familia, el suicidio es una amenaza real, actúe antes de que sea demasiado tarde.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información de servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda al 1-800-473-3003.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Mejore su vida: Haga deporte



Por: Sonia Schott

Si hay algo que permite llegar muy lejos en los Estados Unidos es el deporte; de hecho, son muchos los hispanos que han hecho realidad “el sueño americano”, practicándolo.

Inculcar el hábito de hacer deporte en nuestra familia y en nuestra comunidad, no solamente podría abrirle numerosas ventanas de oportunidades a nuestros hijos, sino que además nos ayuda a mantenernos saludables, reforzar los vínculos familiares y ampliar nuestro círculo de amistades.

El deporte y la educación física van de la mano con el afán de superación, la integración social, el respeto a la persona, la tolerancia hacia los demás, el trabajo en equipo, la perseverancia, la disciplina, la responsabilidad, la cooperación, y lo mejor de todo: es divertido y no tiene límites de edad o de sexo para practicarlo.

En los niños, el ejercicio regular aporta calidad a su crecimiento, produce beneficios en las habilidades motoras y de aprendizaje, y en los jóvenes, además, los mantiene alejados de las drogas y la violencia, porque ayuda a potenciar la autoestima, les enseña a compartir con los demás, a resolver problemas de su entorno, a dialogar y fundamentalmente a aprender que en la vida se gana y se pierde.

En los adultos, la actividad física frecuente protege contra el avance de numerosas enfermedades del corazón como el infarto, la hipertensión o los accidentes cerebro-vasculares, las del aparato digestivo, las relacionadas con la obesidad y el colesterol alto, la diabetes y la pérdida del calcio u osteoporosis; y como si fuera poco, es tranquilizante, relajante, antidepresivo y ayuda a dormir mejor.

Es indudable que cuando llegan las temperaturas bajas, muchos prefieren quedarse en sus casas cómodamente frente al televisor o la computadora, disfrutando de alguna delicia culinaria; pero no deje que el clima sea un impedimento para dedicarse a alguna actividad física.

No tiene porque convertirse en un héroe del deporte, si no está en sus planes: déjeselo a sus hijos; pero si puede dedicarse un tiempo de calidad y dárselo a su familia: contacte algún centro deportivo cerca de su casa, la mayoría de localidades tienen servicios económicos o si el asunto es de dinero: ¡salga a caminar!

Caminar es igualmente efectivo y barato; los expertos coinciden en que una caminata diaria no es una buena alternativa sino una excelente opción a otras formas de ejercicio.

El deporte contribuye también a la formación de identidad y, en este caso, puede hacer la diferencia en la comunidad hispana.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información o servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance al 1-800-473-3003.