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lunes, 9 de noviembre de 2009

Vacunarse o no vacunarse… Ese es el dilema


Por: José López Zamorano [HCN]

Como padre de tres hijos, no creo equivocarme cuando afirmo que ningún asunto es más importante que su salud, tanto física como mental. Sin salud no hay felicidad posible y nada remplaza un desarrollo personal libre de padecimientos.

Aunque muchas enfermedades nos golpean sin aviso previo y somos impotentes ante ellas; otras son evitables y nuestro estilo de vida puede hacer una gran diferencia para alejar afecciones crónicas que afectan a los hispanos de manera desproporcionada, como la diabetes y la hipertensión. Los chequeos médicos regulares y la vacunación son también armas importantes en la lucha contra las enfermedades prevenibles.

Esta es una importante reflexión ahora que vivimos una “emergencia nacional” por la propagación del virus de la influenza H1N1 y que existe un debate entre los padres de familia sobre la conveniencia de vacunar a sus hijos o no. Las encuestas muestran una población escéptica ante la vacunación, no sólo por su carácter novedoso sino por los posibles riesgos a largo plazo. Hasta seis de cada diez no planean hacerlo.

Es un dilema personal que padecí cuando tuve que tomar la decisión de vacunar o no a mis hijos: Estaba entre el riesgo de afrontar las posibles consecuencias de la nueva vacuna o el riesgo de abrirle la puerta a una enfermedad que está causando estragos en la población menor de 25 años.

Decidir no fue fácil, la tendencia al no es fuerte cuando se piensa en la responsabilidad de exponer a los hijos a una vacuna nueva. Algunos padres vinculan las vacunas en general con el autismo, aunque no existe prueba científica; otros tienen una desconfianza natural a las recomendaciones del gobierno.

Pero las posibilidades de obtener beneficios con la vacunación, fueron más poderosas; la vacuna contra el H1N1 ha sido desarrollada en tiempo record, pero su método de elaboración es similar al de la vacuna contra la influenza estacional, los efectos secundarios suelen ser menores y las primeras pruebas clínicas muestran que se logra protección a 10 días de haber sido vacunados. Aún si la afección golpea, es más probable que sus efectos sean moderados.

En mi familia tomamos el camino de la vacunación contra el H1N1, no sin antes informarnos y consultar con nuestro médico. En última instancia es una decisión personal; y por tratarse de la salud, debe ser tomada con la seriedad que amerita con base en los argumentos de la ciencia y no en nuestros prejuicios.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información o servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance al 1-800-473-3003.

martes, 7 de julio de 2009

Cuide su salud, infórmese y participe



Por: Luisa Fernanda Montero [HCN]



Todos podemos ser víctimas de un error médico. Nuestros proveedores de salud,
enfermeras, anestesiólogos, terapeutas, médicos y demás son, seres humanos
capaces de equivocarse; por eso, es indispensable que como pacientes participemos en
todos los procesos que tienen que ver con nuestra salud.

En la mayoría de los casos los errores, que pueden ser fatales, resultan de la complejidad del sistema de salud actual; sin embargo, dentro de la comunidad hispana, los problemas de comunicación entre el paciente y el personal médico pueden aumentar el riesgo.

Un estudio realizado recientemente por la Agencia Federal de Investigación para Mejorar la Atención Médica, AHRQ, por sus siglas en inglés, encontró que muchas veces los médicos no hacen lo necesario para darle a sus pacientes toda la información que necesitan para tomar decisiones acertadas.

Por eso, como paciente, una de sus prioridades debe ser informarse adecuadamente e involucrarse en su proceso de atención médica, cualquiera que este sea.

¿Cómo?

Convirtiéndose en un miembro activo del equipo de personas a cargo de su salud. Tome parte en cada decisión relacionada con su cuidado, asegúrese de que todos los médicos estén al tanto del tipo de medicamentos que usted usa y de sus alergias o posibles reacciones a dichos medicamentos.

Entienda la receta que le entrega su médico, si no la entiende pídale que la vuelva a escribir con mayor claridad ya que si usted no la entiende es muy probable que el farmaceuta tampoco la entienda.

Asegúrese de tener muy claro para que es cada medicamento, como debe tomarlo – cuantas veces al día y en que cantidad - y si al consumirlo debe evitar algún tipo de alimento, suplemento alimenticio o actividad.

La mayoría de medicamentos tienen efectos secundarios, pregúntele a su médico cuáles son y tome las precauciones que le indique.

Si van a hacerle una cirugía asegúrese de que su doctor, el cirujano y usted mismo están completamente de acuerdo en el procedimiento y la forma de realizarlo. No tenga miedo de hacer preguntas, y si no puede comunicarse en inglés con su doctor pida un traductor o elija a un amigo o familiar cercano de toda su confianza para que lo ayude.

Nuca sobra una segunda opinión, pero si no la tiene, asegúrese de tener claras tanto las consecuencias del tratamiento al que va a someterse, como las consecuencias de no someterse al mismo.

Mantenga viva la comunicación con su equipo médico, no tema preguntar y volver a preguntar si hay algo que no tiene claro, de eso depende en gran parte que su tratamiento sea exitoso.
Recuerde, es de su salud de lo que estamos hablando, infórmese y participe.

Amigo lector de La Columna Vertebral, la Línea de Ayuda está siempre a su disposición con sus servicios de información y referidos en el 1-800-473-3003.